domingo, 2 de marzo de 2014

El IPC se sitúa en el -0,1% volviendo a la negatividad


La inflación vuelve a tasas negativas al caer al -0,1% interanual, según el indicador adelantado sobre la evolución de los precios en España publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Dicho indicador proporciona un avance del Índice de Precios de Consumo que de confirmarse supondría una disminución de tres décimas en su tasa interanual, dado que en el mes de enero el IPC se situaba en el 0,2%. Así, con el -0,1% de febrero, el IPC igualaría la tasa marcada en octubre de 2013 cuando por primera vez en cuatro años se entraba en negativo. En noviembre la variación se tornaba positiva con el 0,2%, lo que llevó al Gobierno a descartar una posible deflación, la cual requiere una caída generalizada de los precios durante un prolongado período de tiempo.

Con una nueva negatividad en la tasa, el término deflación vuelve a escena, y aunque la probabilidad sea muy pequeña el sólo hecho de pensar en su ocurrencia provoca cierto recelo. La esperanza la proporciona el hecho de que el IPC llegó a estar hasta ocho meses consecutivos en tasa negativa, de marzo a octubre de 2009, y no se consideró que se estuviera en situación de deflación. Lo cierto es que con el dato de febrero se cumplen seis meses de tasas muy bajas.

Atendiendo a la variación anual del indicador adelantado del Índice de Precios al Consumo Armonizado (IPCA), que mide la evolución de los precios en todos los países de la eurozona aplicando el mismo método, éste se situó en febrero en el 0,0% , tres décimas por debajo a la registrada justo el mes anterior. Aunque la información otorgada por estos indicadores es aproximada y orientativa su similitud con la que posteriormente deba confirmar el Instituto Nacional de Estadística (INE) no suele diferir en demasía.

El propio INE considera que el descenso experimentado en la inflación se debe al abaratamiento de los carburantes y lubricantes, al contrario que sucediera en febrero de 2013 cuando estos vieron incrementado su precio.

Solo queda esperar al 12 de marzo, fecha prevista para que se oficialicen los datos, asumir la negatividad y confiar en su no continuidad en el tiempo. Si bien el descenso del IPC viene dado por un descenso en los precios pudiera parecer que su prolongación fuese beneficiosa, al menos para el consumidor pero, esto no sería así, una inflación negativa implicaría deflación y esta a su vez daría lugar a un círculo vicioso del que sería difícil salir. Como consecuencia del bajo consumo, los precios caen y los empresarios se ven obligados a reducir sus costes de fabricación, con materiales más baratos, menor calidad y por supuesto menos trabajadores. Los despidos traen consigo un mayor número de desempleados, menores rentas y por tanto menor consumo, y vuelta a empezar. En cualquier caso, no parece que vaya a ser esta la situación que marque el futuro económico español pero sería conveniente no descuidar las señales que envía el mercado ni caer en la confianza excesiva.

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