viernes, 21 de febrero de 2014

Facebook se hace con WhatsApp por 19.000 millones de dólares





La red social por excelencia, Facebook, protagoniza la operación mercantil del año al adquirir por 19.000 millones de dólares la popular compañía líder en servicio de mensajería instantánea WhatsApp.

La compra de WhatsApp por Facebook viene a escenificar el dicho de “si no puedes con tú enemigo únete a él”, eso mismo debió pensar Mark Zuckerberg, creador y fundador de la red social, cuando tomó tal decisión, si bien su compañía ya intentó competir cara a cara en el terreno de la instantaneidad, lanzando Facebook Messenger, éste no terminó de cuajar, quedando siempre relegado incluso ante otros similares como Line o Telegram.

Ahora Zuckerberg puede hallar en esta adquisición la satisfacción de su propósito de completar o ayudar a completar su paso del PC a los smartphones o teléfonos inteligentes. Su éxito rotundo y mundial con Facebook es una realidad con una interacción diaria superior al 65% de los usuarios registrados que cada día consultan su perfil y el de sus amigos a través de sus ordenadores. El desafío surgía con la aparición de los nuevos terminales (smartphones, tablets,…) que presentan un nuevo escenario social donde el dinamismo y la deslocalización del individuo trastocan lo previsto, por ello la lógica racional del empresario lleva a tener que aplicar la medida de “adaptarse o morir”, Zuckerberg lo sabe, lo supo e intentó trasladar su aclamada red social a los teléfonos, su éxito fue moderado, el uso de la mensajería instantánea centraba el hábito comunicacional del individuo que encontraba en la inmediatez, fluidez y gratuidad de WhatsApp a su mejor aliado.

En un primer momento la opción fue Snapchat, muy popular entre los jóvenes norteamericanos por su atractivo sistema mediante el cual los mensajes desaparecen una vez leídos pero, la adquisición resultó fallida pese a los 3.000 millones de dólares ofrecidos por ella. La contrariedad duró poco y coincidiendo con el décimo aniversario de Facebook, Mark Zuckerberg se lanzó a por todas ofreciendo 19.000 millones de dólares (13.812 millones de euros) por WhatsApp, cifra que tanto Brian Acton como Jan Koum, creadores de WhatsApp, aceptaron de buen gusto, más si cabe cuando en abril del año pasado Google intentó lo mismo pero por una cantidad muy inferior, 1.000 millones de dólares, la negativa por entonces de ambos amigos hoy los convierte en multimillonarios.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook
En Wall Street aún siguen intentando encontrar una explicación que justifique el enorme desembolso que supone la operación, a la mayoría les parece una auténtica locura pagar semejante cantidad por un servicio de mensajería, sólo un posible motivo estratégico podría dar sentido a la maniobra de Zuckerberg, eliminar a un potencial competidor y de paso evitar que caiga en manos de algún rival, como Google que según los analistas estaba dispuesto a volver a la carga y ofrecer en torno a los 10.000 millones de dólares. Pero Mark Zuckerberg lo tenía claro y logró llegar a un acuerdo con los creadores de WhatsApp en tan sólo 11 días, desde que iniciaran negociaciones el pasado 9 de febrero, por lo que el 19 de febrero Jan Koum firmaba el contrato en el centro de beneficiencia donde buscaba de niño cupones para comida.

Huérfano de padre desde 1997 y de madre desde el 2000, Jan Kuom de origen ucraniano, en los Estados Unidos desde los 16 años, vivió y padeció bastante calamidad, su situación económica no fue la mejor. Durante mucho tiempo, mientras estaba en el instituto, precisó ayuda estatal para alimentarse él y su madre, de ahí que escogiera para la firma del contrato el centro donde recogía los cupones para poder hacerse los con productos básicos de subsistencia. Tras la muerte de la madre de Kuom, Brian Acton, se convirtió en el amigo que le invitaba a casa en fechas señaladas, que lo llevaba a esquiar, que lo escuchaba, que lo acompañaba convirtiéndose en la familia que no tenía. Dos amigos que representan el auténtico valor de una férrea amistad.

Brian Acton y Jan Kuom, fundadores de WhatsApp

Kuom y Acton forjaron WhatsApp alejados de los estándares de Silicon Valley, optando por no convertir su aplicación en un portal publicitario más, de manera que los usuarios no se ven acribillados por anuncios que si inundan otras plataformas, caso de Facebook. Sin embargo Mark Zuckerberg ha anunciado que respetará esto, al menos al principio, dejando claro que no hay ninguna prisa por incorporar anunciantes a WhatsApp puesto que el objetivo principal es captar nuevos usuarios.

sábado, 15 de febrero de 2014

Pescanova, modelo de mala gestión




La empresa española Pescanova vive los días más trascendentales de su historia, desde que se fundara allá por el año 1960. Sumida en una fuerte crisis intenta no caer al vacío pese a que ya pisa titubeante el borde del abismo. Su situación es fruto de una gestión económica pésima y una gestión financiera y contable aún peor, pues no deja de sorprender como una empresa capaz de generar recursos con tanta facilidad puede hallarse en una situación tan precaria.

Ejemplos como el de la inversión realizada en el salmón chileno, que suponía cobros a largo plazo y para la cual se incurrió en deuda a corto plazo, demuestra que la gestión de la empresa era un auténtico despropósito, posiblemente viciada por la improvisación constante de su aparato contable. La guinda del pastel la ponía el banco inversor Houlihan Lokey, quien debía reestructurar los créditos de la sociedad, cuando en el estudio de la deuda aprecia que esta está maquillada por lo que se niega a continuar su labor si antes no se aclaraba cual era la deuda real. Ante este panorama grotesco la CNMV se ve obligada a intervenir procediendo a una investigación en la que descubre, no sólo una contabilización falsa de la deuda sino además el hecho de haber utilizado información confidencial en pos de una bajada en bolsa que favoreciera los intereses del mercado secundario de deuda de Pescanova.
Actualmente cuenta con una deuda estimada de entre 1.500 y 2.500 millones de euros.

Eduardo Serra
En concurso de acreedores, son varios los grupos interesados en hacerse con la gestión de la compañía pesquera, de un lado el capitaneado por la propia banca atrapada en Pescanova (Sabadell, Bankia, Banco Popular, Caixabank, Novagalicia, BBVA y Banco Santander) que supondría una quita de más del 60% de la deuda y una inyección superior a los 200 millones de euros. De otro lado el grupo de la cervecera Damm, respaldada por KKR, Luxempart y Ergon Capital, con una inversión de 250 millones de euros destinados a hacerse con el 51% de la compañía y una quita de deuda por debajo del 80%. A ambos grupos se les une ahora un tercero, el liderado por el exministro de Defensa español Eduardo Serra, consistente en un consorcio de fondos internacionales entre los que se encuentran Blue Crest y Knight Head y cuya oferta incluye una inyección de capital de 300 millones de euros y una quita de entre el 70% y el 80%. Eduardo Serra, presidente de la Fundación Everis, busca con su consorcio mantener “la unidad, la viabilidad, la continuidad y la españolidad” de la pesquera.

Pescanova tiene hasta el próximo día 28 de febrero como fecha límite para llegar a un acuerdo con alguno de los grupos interesados, aceptar su oferta y cerrar lo antes posible el convenio, debiendo contar con el respaldo del 51% de los acreedores, una vez obtenido el visto bueno de la administración concursal y del juez. 

Mientras tanto la compañía no ha cesado en su actividad manteniendo al día los salarios de sus trabajadores. Pero las cifras de ventas del último ejercicio reflejan un descenso de las mismas en torno al 18% respecto a las del año anterior, en el que se alcanzó una facturación de 1.465,02 millones de euros, superiores a los 1.356,69 millones de euros del año 2011. La confirmación de un mal año 2013 la podrá proporcionar BDO encargada de auditar los resultados contables de la compañía, toda vez que fue reelegida como auditora a propuesta del consejo de administración.

jueves, 6 de febrero de 2014

La Comisión Europea aprueba la condena mínima de cuatro años de prisión para banqueros o inversores que cometan fraude


Parlamento Europeo
El acuerdo alcanzado por los Estados miembro de la UE el pasado mes de diciembre se hizo oficial este martes al ser aprobado en pleno por el Parlamento Europeo. Dicho acuerdo, ya ratificado, establece una pena mínima de cuatro años de cárcel para los banqueros o inversores que abusen de información privilegiada o manipulen intencionadamente el mercado. La medida será de aplicación en toda la Unión Europea, para cualquier estado en el que suceda el hecho condenable.

Hasta el momento las distintas formas de concebir estos delitos en los distintos Estados miembros conllevaban también diferente castigo, lo que facilitaba el abuso de mercado transfronterizo permitiendo a los defraudadores elegir ventajosamente el país o estado donde delinquir, aprovechando la oportunidad de una pena menor. Con objeto de acabar con estas diferencias, la nueva norma obligará a todos los Estados miembros a establecer una pena no inferior a cuatro años de cárcel para los casos más graves de abuso de información privilegiada o manipulación de mercado y de dos años por revelación indebida de información. Quienes ayuden, instiguen o aconsejen perpetrar tales acciones también serán sancionados penalmente.

Estas nuevas medidas buscan recuperar la confianza en los mercados financieros de la Unión Europea y reforzar la protección del inversor.

Los Estados contarán con un plazo de dos años para integrar la norma en sus legislaciones nacionales, disponiendo además de libertad para imponer penas superiores a los cuatro años mínimos establecidos. El objetivo en cualquier caso es que escándalos como el del Líbor o el del Euribor no se vuelvan a repetir.