sábado, 15 de febrero de 2014

Pescanova, modelo de mala gestión




La empresa española Pescanova vive los días más trascendentales de su historia, desde que se fundara allá por el año 1960. Sumida en una fuerte crisis intenta no caer al vacío pese a que ya pisa titubeante el borde del abismo. Su situación es fruto de una gestión económica pésima y una gestión financiera y contable aún peor, pues no deja de sorprender como una empresa capaz de generar recursos con tanta facilidad puede hallarse en una situación tan precaria.

Ejemplos como el de la inversión realizada en el salmón chileno, que suponía cobros a largo plazo y para la cual se incurrió en deuda a corto plazo, demuestra que la gestión de la empresa era un auténtico despropósito, posiblemente viciada por la improvisación constante de su aparato contable. La guinda del pastel la ponía el banco inversor Houlihan Lokey, quien debía reestructurar los créditos de la sociedad, cuando en el estudio de la deuda aprecia que esta está maquillada por lo que se niega a continuar su labor si antes no se aclaraba cual era la deuda real. Ante este panorama grotesco la CNMV se ve obligada a intervenir procediendo a una investigación en la que descubre, no sólo una contabilización falsa de la deuda sino además el hecho de haber utilizado información confidencial en pos de una bajada en bolsa que favoreciera los intereses del mercado secundario de deuda de Pescanova.
Actualmente cuenta con una deuda estimada de entre 1.500 y 2.500 millones de euros.

Eduardo Serra
En concurso de acreedores, son varios los grupos interesados en hacerse con la gestión de la compañía pesquera, de un lado el capitaneado por la propia banca atrapada en Pescanova (Sabadell, Bankia, Banco Popular, Caixabank, Novagalicia, BBVA y Banco Santander) que supondría una quita de más del 60% de la deuda y una inyección superior a los 200 millones de euros. De otro lado el grupo de la cervecera Damm, respaldada por KKR, Luxempart y Ergon Capital, con una inversión de 250 millones de euros destinados a hacerse con el 51% de la compañía y una quita de deuda por debajo del 80%. A ambos grupos se les une ahora un tercero, el liderado por el exministro de Defensa español Eduardo Serra, consistente en un consorcio de fondos internacionales entre los que se encuentran Blue Crest y Knight Head y cuya oferta incluye una inyección de capital de 300 millones de euros y una quita de entre el 70% y el 80%. Eduardo Serra, presidente de la Fundación Everis, busca con su consorcio mantener “la unidad, la viabilidad, la continuidad y la españolidad” de la pesquera.

Pescanova tiene hasta el próximo día 28 de febrero como fecha límite para llegar a un acuerdo con alguno de los grupos interesados, aceptar su oferta y cerrar lo antes posible el convenio, debiendo contar con el respaldo del 51% de los acreedores, una vez obtenido el visto bueno de la administración concursal y del juez. 

Mientras tanto la compañía no ha cesado en su actividad manteniendo al día los salarios de sus trabajadores. Pero las cifras de ventas del último ejercicio reflejan un descenso de las mismas en torno al 18% respecto a las del año anterior, en el que se alcanzó una facturación de 1.465,02 millones de euros, superiores a los 1.356,69 millones de euros del año 2011. La confirmación de un mal año 2013 la podrá proporcionar BDO encargada de auditar los resultados contables de la compañía, toda vez que fue reelegida como auditora a propuesta del consejo de administración.

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