La
empresa española Pescanova vive los días más trascendentales de su historia,
desde que se fundara allá por el año 1960. Sumida en una fuerte crisis intenta
no caer al vacío pese a que ya pisa titubeante el borde del abismo. Su
situación es fruto de una gestión económica pésima y una gestión financiera y
contable aún peor, pues no deja de sorprender como una empresa capaz de generar
recursos con tanta facilidad puede hallarse en una situación tan precaria.
Ejemplos
como el de la inversión realizada en el salmón chileno, que suponía cobros a
largo plazo y para la cual se incurrió en deuda a corto plazo, demuestra que la
gestión de la empresa era un auténtico despropósito, posiblemente viciada por
la improvisación constante de su aparato contable. La guinda del pastel la
ponía el banco inversor Houlihan Lokey, quien debía reestructurar los créditos
de la sociedad, cuando en el estudio de la deuda aprecia que esta está
maquillada por lo que se niega a continuar su labor si antes no se aclaraba
cual era la deuda real. Ante este panorama grotesco la CNMV se ve obligada a
intervenir procediendo a una investigación en la que descubre, no sólo una
contabilización falsa de la deuda sino además el hecho de haber utilizado
información confidencial en pos de una bajada en bolsa que favoreciera los
intereses del mercado secundario de deuda de Pescanova.
Actualmente
cuenta con una deuda estimada de entre 1.500 y 2.500 millones de euros.
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| Eduardo Serra |
En
concurso de acreedores, son varios los grupos interesados en hacerse con la
gestión de la compañía pesquera, de un lado el capitaneado por la propia banca
atrapada en Pescanova (Sabadell, Bankia, Banco Popular, Caixabank, Novagalicia,
BBVA y Banco Santander) que supondría una quita de más del 60% de la deuda y
una inyección superior a los 200 millones de euros. De otro lado el grupo de la
cervecera Damm, respaldada por KKR, Luxempart y Ergon Capital, con una
inversión de 250 millones de euros destinados a hacerse con el 51% de la
compañía y una quita de deuda por debajo del 80%. A ambos grupos se les une
ahora un tercero, el liderado por el exministro de Defensa español Eduardo Serra,
consistente en un consorcio de fondos internacionales entre los que se
encuentran Blue Crest y Knight Head y cuya oferta incluye una inyección de
capital de 300 millones de euros y una quita de entre el 70% y el 80%. Eduardo
Serra, presidente de la Fundación Everis, busca con su consorcio mantener “la
unidad, la viabilidad, la continuidad y la españolidad” de la pesquera.
Pescanova tiene hasta el
próximo día 28 de febrero como fecha límite para llegar a un acuerdo con alguno
de los grupos interesados, aceptar su oferta y cerrar lo antes posible el
convenio, debiendo contar con el respaldo del 51% de los acreedores, una vez obtenido
el visto bueno de la administración concursal y del juez.
Mientras
tanto la compañía no ha cesado en su actividad manteniendo al día los salarios
de sus trabajadores. Pero las cifras de ventas del último ejercicio reflejan un
descenso de las mismas en torno al 18% respecto a las del año anterior, en el
que se alcanzó una facturación de 1.465,02 millones de euros, superiores a los
1.356,69 millones de euros del año 2011. La confirmación de un mal año 2013 la podrá
proporcionar BDO encargada de auditar los resultados contables de la compañía,
toda vez que fue reelegida como auditora a propuesta del consejo de administración.


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