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| Li Keqiang, primer ministro chino |
El
Gobierno de China, a través de su primer ministro Li Keqiang, presentaba en la
Asamblea Nacional Popular el presupuesto para este 2014, en el que se recoge un
objetivo estimado de crecimiento del 7,5%, mismo porcentaje estimado para el
2013 y que finalmente fue superado en dos décimas, ya que el pasado año se
cerró con un crecimiento económico del 7,7%. Según varios analistas, el PIB chino
alcanzará el 7,62% lo que supone un leve descenso respecto al obtenido en 2013
pero, viendo las previsiones presupuestarias, todo apunta a que se volverán a
superar las expectativas.
Con
anterioridad a la crisis económica mundial, China lograba crecimientos anuales
casi siempre superiores al 10%, lo que la llevó de ser la séptima potencia
económica mundial en 1999 a ser la segunda en 2010, puesto que aún ostenta.
Desde el gobierno chino se espera que el crecimiento siga frenando su marcha,
lo cual no se considera un aspecto negativo más bien al contrario, desde Pekín
aseguran que les ayudará a lograr un desarrollo económico equilibrado, menos
dependiente de las exportaciones, lo que les expone menos a los efectos de la
crisis mundial, y más de su enorme mercado interno en vías de desarrollo. En
relación a esto, Li Keqiang prometía acelerar una economía de propiedad mixta
permitiendo una cada vez mayor presencia de capital privado en empresas
estatales de sectores claves como el energético, el ferroviario o el de
telecomunicaciones. Lo mismo aseguraba respecto al sector bancario, eléctrico y
de servicios.
China
mantendrá una política monetaria “prudente”, como anunciaba el propio Li, y una
política fiscal proactiva, no obstante se espera un déficit fiscal de unos
220.000 millones de dólares, un 12% más que el contabilizado en 2013. Por otra
parte, se anunciaba un aumento del presupuesto destinado a defensa, en torno a
los 808.200 millones de yuanes (96.000 millones de euros), lo que supone un 12,2%
más que el año anterior. Las críticas al desmesurado incremento no tardaron en
llegar lo que obligó al gobierno chino a salir al paso y justificar la partida;
la modernización de su ejército sólo superior a cualquier otro en su número de
soldados, más de dos millones de efectivos, adolece sin embargo de escasos
avances tecnológicos. Keqiang destacaba en su discurso que China “alzará el
estandarte de la paz” pero también “salvaguardará su soberanía y el orden
internacional de posguerra” en clara referencia a sus conflictos con Japón.
Otras partidas con
importantes aumentos son las de sanidad y planificación familiar con un 15,1%,
empleo y seguridad social en un 9,8%, cultura, deporte y tecnología un 9,2% y
educación un 9,1%, presupuestos que deberán ser votado por la Asamblea Nacional
Popular a su clausura el próximo 13 de marzo, tras sus correspondientes nueve
días de plenario anual.

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