viernes, 3 de enero de 2014

Luis de Guindos y su optimismo de cara al 2014

Luis de Guindos
El ministro de Economía, Luis de Guindos, concedía recientemente a la Cadena Ser una entrevista en la que aseguraba que en 2014 se producirá creación neta de empleo, la cual será “incluso superior” a la prevista en el mes de septiembre, mes en el que se elaboraban los Presupuestos Generales del Estado. De Guindos apostillaba que “ya se preveía que, en términos de EPA, habría creación neta de empleo en 2014, pero ahora los datos van a ser mejores”, aunque no se aventuraba a dar cifras.
 
El ministro defendía la reforma laboral acometida argumentando que con ella “la dinámica en el mercado laboral será mucho mejor” en este año 2014 que recién empieza. Palabras que inevitablemente proporcionan un hilo de esperanza al demandante de empleo, sumido en el desánimo, que puede encontrar en ellas la oportunidad de un puesto de trabajo.
 
Convencido de la recuperación económica, De Guindos, anunciaba que “el consumo se recuperará cuando se recupere la confianza” y según él esto sucederá “cuando el ciudadano español pierda el miedo a perder su trabajo”. Luis de Guindos, posiblemente el ministro de mayor credibilidad del gobierno de Mariano Rajoy se mostraba así considerablemente optimista o cuanto menos esperanzador de cara al futuro, lo único que podría producir contrariedad es su pretensión de que el ciudadano ya empleado deba perder el miedo a quedar en paro. En un país como España donde el paro abandera las penurias de su sociedad, perder el miedo a quedar desamparado de tal manera resulta harto complicado, por no decir imposible, pudiéndose aceptar de mejor grado el hecho de que se deba ir perdiendo la desconfianza actual al consumo.
 
Sin embargo, no siempre es la falta de confianza la que frena el gasto del consumidor, la carencia de recursos imposibilita en gran medida el consumo. De cualquier forma si hablamos de confianza no sólo habría que hablar desde el lado del consumidor, el distribuidor también debe ser metido en esta fórmula, pues a él también se le debe pedir que aparque el recelo en sus ventas, adaptando los precios a la realidad del cliente. Y por supuesto, no hay que olvidarse de la banca la cual es vital que gane en confianza, que relaje su política de créditos y facilite el acceso a los mismos de las familias españolas.
 
En cuanto a los impuestos que gravan la economía, el ministro aclaraba que los impuestos tienen que proporcionar financiación para cubrir los gastos públicos esenciales, pero también que deben producir "efectos positivos" en el consumo, la inversión y el ahorro. En cuanto a la reforma tributaria prevista para este año, destacaba especialmente el caso del IRPF el cual “tiene que ir a revertir la subida que se hizo a finales de 2011”, del IVA aseguraba que no se prevén “cambios significativos, en absoluto”, mientras que admitía la necesidad de una reforma en el Impuesto sobre Sociedades con “tipos más bajos para eliminar deducciones que no tienen sentido y que implican cierto dirigismo fiscal, sin sentido en una economía moderna”.

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