Latinoamérica,
fundamentalmente los países ubicados en la región sur, ha debido históricamente
su riqueza a las exportaciones, cantidades ingentes de materias primas que
servían puntualmente a los países más desarrollados, por lo general a Europa y
Norteamérica. El plátano de Ecuador, la madera de Brasil o la soja de Argentina
son ejemplos bastante representativos de dichas exportaciones.
La
prosperidad de esta América Latina fue siempre sencilla, bastaba con
proporcionar los productos o materias que las industrias y los grandes
capitales necesitaban y les solicitaba. Ser el supermercado del resto del mundo
no era complicado. Aun hoy las exportaciones siguen siendo el gran motor de las
economías latinoamericanas pero, pese a esta supremacía de las ventas de
recursos al exterior, van surgiendo, poco a poco, otras formas de mover la
economía, de generar riquezas, en definitiva, de negocio. Comienza así a
aparecer por estas latitudes el concepto de “start-up” o empresa de idea
novedosa y creativa.
Las
start-up no son más que empresas de nueva creación cuya base es la creatividad,
la innovación y su enorme capacidad de adaptación al mercado, para lo que se
vale de las nuevas tecnologías y de la red de redes, Internet. Estas nuevas
empresas se caracterizan por su arrojo, así como por lo arriesgado de su
aceptación, no obstante su futuro incierto las hace pasar, previamente a su
salida al mercado, por estudios, análisis y un concienzudo desarrollo de
adaptación a las condiciones del mercado, con gran énfasis en la diferenciación
que sirva para garantizar mínimamente su supervivencia a medio plazo.
El creciente nivel de paro se ha convertido en gran medida en uno
de los principales culpables de que en países como Perú o Colombia la gente se
haya lanzado a crear su propio empleo, como es el caso del peruano Gary
Urteaga, que lejos de dedicarse a vender sándwiches o pañuelos en las calles,
fue más allá y fundó la compañía “Cinepapaya.com”, una plataforma en internet a
través de la cual se pueden adquirir entradas para el cine, mediante smartphones
o tablets
En
Colombia, aparecía una nueva invención médica que responde al nombre de
“Keraderm”. Cuando un paciente acude a un hospital con quemaduras o heridas
graves Keraderm toma una pequeña muestra de piel, la cultiva en un laboratorio
y en cinco días produce varias capas de colágeno desarrolladas a partir de las
células del paciente. Los injertos de piel que propone esta nueva técnica
resultan altamente eficaces ya que se sirven de la piel del propio paciente.
El
presidente ejecutivo de Keraderm, Jorge Soro, valoraba recientemente cómo ha
cambiado Colombia en los últimos años, apostándose con decisión por el progreso
y el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales, Soto declaraba: “ahora los
países desarrollados van a tener que comenzar a mirarnos como una fuente de
nuevas ideas y nuevas compañías”.
El
brasileño Danilo Leão fundaba "BovControl", una start-up tecnológica que ofrece a
los ganaderos datos precisos en internet sobre los 200 millones de cabezas de
ganado de las vastas planicies de Brasil, y de 40.000 animales en el resto del
mundo. La idea de Leão ha suscitado el interés de ganaderos, mataderos,
comerciantes y distribuidores tanto de Brasil como de Estados Unidos y
Sudáfrica.
El
gobierno chileno, con su presidente Sebastián Piñera a la cabeza, ha
supervisado el lanzamiento de Start-up Chile, un programa que ofrece a
cualquier nuevo empresario de cualquier parte del mundo 40.000 $ americanos y
una visa de trabajo de un año para trasladarse a Chile a desarrollar sus ideas.
El propósito es que el espíritu emprendedor se convierta en una realidad
cotidiana entre los chilenos. Start-up Chile está ahora en su cuarto año y ha
ofrecido financiamiento a casi 1.500 empresarios, tanto chilenos como
extranjeros. Pero las medidas del gobierno de Piñera no han quedado aquí, reducir
los trámites burocráticos se ha convertido en su siguiente objetivo. Si en el
año 2010 establecer una empresa en Chile suponía una media de 27 días, el
gobierno lo redujo a 7 días, para finalmente adoptar el modelo neozelandés de
tan sólo un día. Sin duda la apuesta chilena es bastante importante llegando a
ser ejemplo imitado por otros países latinoamericanos.
La
nueva corriente creativa ya traspasó fronteras, llegó a la tradicional América
Latina que poco a poco va perdiendo el miedo a emprender, a crear nuevos
negocios, a atender nuevos mercados y a exportar, no sólo sus recursos sino
también sus ideas, sus innovaciones y porqué no, sus aportaciones al desarrollo
global.


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